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Fundador: RAMÓN PELAYO DE LA TORRIENTE

RAMÓN PELAYO DE LA TORRIENTE - MARQUÉS DE VALDECILLA-

1850-Ramón Pelayo nació el 24 de octubre de 1850 en la localidad de Valdecilla, del municipio de Medio Cudeyo. Hijo de modestos comerciantes, Séptimo hijo de los 10 descendientes del matrimonio formado el día 14 de agosto de 1836 por Manuel Pelayo y de la Gándara y María Manuel de la Torriente y Hermosa.

Inició sus estudios en la escuela de Valdecilla pero muy pronto quiso continuar su preparación en las escuelas de Heras, Medio Cudeyo.

Anécdotas

La personalidad de Ramón Pelayo queda plasmada en algunas anécdotas relatadas por Antonio Antonio Madrazo en La Revista de Santander.

La primera se remonta a su etapa de estudiante en Valdecilla en donde le acusaron de haber robado fruta de una finca. Tras negar esta situación y en desacuerdo, le pide a su padre que le permita acudir a la escuela de Heras teniendo que recorrer diariamente 4 kilómetros desde su casa. Este cambio y la dedicación de su profesor le lleva a que, años posteriores, cuando se coloca una placa en el exterior del edificio, pide que se inscriba el nombre de su maestro como reconocimiento al buen trato que le dio.

Además de su propia personalidad, Ramón Pelayo tiene en esta primera etapa de su vida en Heras un punto de referencia fundamental puesto que allí siguió atentamente las enseñanzas dadas por el profesor Francisco Diego Bedia. Por entonces, la situación económica y social en España no era demasiado buena como consecuencia de la Guerra de la Independencia y de la sucesión de gobierno débiles.

1864-Esta serie de factores hicieron que con 14 años cumplidos, 1864, Ramón Pelayo se desplazase a la provincia de Cuba.

Trabajó en el comercio de Cienfuegos y como propietario de un pequeño "abarrote" en Matanzas, donde puso la primera piedra de su fortuna. Inquieto por aprender, marcha a Estados Unidos en plena revolución industrial. Vuelve con las idesa renovadas y en Aguacate compra una finca que explota con las nuevas técnicas. Hombre emprendedor y de clara visión comercial supo planificar la actividad de la caña de azúcar y apostó por la introducción en la isla de Cuba de la más moderna maquinaria para el trabajo con la caña procedente de Estados Unidos.

Allí levanta una planta azucarera en la que emplea a 8.000 obreros, contando incluso con ferrocarril propio. Construye viviendas y escuelas para sus obreros.

Su residencia se convierte en cuartel de las tropas españolas y hospital de sangre. el Marqués de Valdecilla siempre se preocupó tanto por las tropas españolas que cayeron derrotadas en la Guerra de Cuba como de los propios indígenas que recibieron sueldos, casas y educación Como otros muchos españoles, no permanece en Cuba tras la independencia y regresa a España, donde se dedica a los negocios.

En el año 1916 se le concede el marquesado de Valdecilla, y en 1927 es Grande de España, así como Hijo Preclaro y Predilecto de Medio Cudeyo.

Sus obras en Cantabria y fuera de ella son innumerables, pero hay que destacar algunas: Escuelas de Medio Cudeyo, Ayuntamiento, Juzgado, Casa Cuartel, iglesia de Valdecilla.

Ramón Pelayo dio un millón de pesetas para la construcción de la Universidad Central y 110.000 para el Palacio de la Magdalena.

La relación sería interminable, pero cabe destacar su mayor obra, el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, inaugurado en 1929.

Ramón Pelayo muere en su localidad natal, Valdecilla, el 26 de marzo de 1932.


Cuba

En el siglo XIX las comunicaciones por mar no eran lo buenas que en la actualidad. A su llegada a La Habana se alojó durante un cierto período de tiempo en casa de unos familiares.

1864- Tras tres años de estancia en la ciudad de la entonces colonia española, en 1867, entró en una fase de trabajador serio, animoso y constante que le llevó a ser reconocido por todas las personas que le conocieron.

1869-En 1869, recorrería media isla para conocer la situación y la realidad de las explotaciones. Tras analizar la economía agraria comprobó como existía planificación de la producción pero no planificación comercial para vender los productos. Esta fue una de las visiones de futuro del Marqués de Valdecilla y clave de su éxito. En esta primera etapa, Ramón Pelayo entra a trabajar con la firma comercial Vea, Vellido y Compañía. Durante estos años aprovechó la ocasión para viajar a Estados Unidos de América donde pudo conocer el sistema de producción y comercialización de sus explotaciones a la vez que la maquinaria empleada.

El objetivo no era otro que producir más y con mayor calidad. Según recoge Francisco Revuelta en la biografía realizada del Marqués, su personalidad era de «carácter firme, emprendedor decidido, enorme capacidad de trabajo, talante renovador y rebelde ante toda injusticia». Algunos biógrafos suyos, como Antonio Montero, recuerdan como Ramón Pelayo dejó la empresa en la que trabajaba para independizarse. Tras su marcha, la firma comercial entró en una fase de declive que la llevó a la suspensión de pagos. Conocedor de esta situación, el Marqués de Valdecilla, regresó a su antigua empresa y la reflotó hasta alcanzar su solvencia económica.

El salto decisivo


1879-El año 1870 fue importante para su vida ya que arrienda el ingenio Rosario que se localizaba en el pueblecito de Aguacate, perteneciente a la provincia de Matanzas, centrándose en el denominado ingenio Rosario. En estos comercios sencillos se podía encontrar desde maquinaria agrícola hasta cualquier elemento necesario para trabajar la tierra.

1872-Los negocios funcionaban a la perfección y en dos años, 1872, se hace con la propiedad del ingenio Rosario. Hizo llegar desde Estados Unidos de América la más moderna maquinaria que le permitió elaborar el mejor y de mayor calidad azúcar de su época. Poco a poco, se convirtió en uno de los mejores centros azucareros de Cuba y, además, con más medios técnicos. Pese al recorte introducido por la maquinaria en la mano de obra, el ingenio Rosario llegó a contar con una plantilla integrada por 8.000 personas.

1881-En 1881, a los 30 años, Ramón Pelayo era considerado como una de las mayores fortunas de la isla caribeña. Fue este mismo año cuando se promulgó la ley que abolía la eSclavitud.

1896-En contraste con el crecimiento de la actividad y de los beneficios para el Marqués de Valdecilla, la situación política se fue complicando en exceso puesto que se desató la guerra de la independencia de la isla cubana con la intromisión de Estados Unidos de América.

En plena contienda, una de las fincas de Ramón Pelayo sirvió para dar cobijo, alimento y estancia a las tropas españolas que estaban en claro retroceso.

Durante la Guerra de Cuba hace de su residencia particular un hospital de campaña.

1898-El panorama personal de Ramón Pelayo cambió sustancialmente con la derrota y la independencia de Cuba en 1898.

Algunos autores datan en este año el viaje del Marqués a tierras españolas, a su Valdecilla natal, mientras que otros, como Francisco Revuelta, ponen de manifiesto que las posesiones de Ramón Pelayo continuaron explotándose con la misma brillantez y beneficios durante otros 14 años más.

Durante esta etapa de florecimiento económico, el joven indiano contrajo matrimonio con María Teresa Piedra y Pérez, natural de la provincia de Matanzas, Cuba. La pareja no tuvo descendencia.

Las circunstancias políticas internacionales confirmaron el éxito de la actividad emprendedora del Marqués de Valdecilla. El estallido de la I Guerra Mundial propició el incremento de la producción, las ventas y la actividad en torno a la caña y la elaboración de azúcar. Fueron años en los que incrementó su fortuna.

Una vez concluida la contienda mundial, regresó a su Valdecilla querido y continuó su otra etapa, la de benefactor.

Obra pública y Valdecilla

1914-   A su regreso a España, a su Valdecilla natal, Ramón Pelayo y su esposa encargan la construcción de La Cabaña, su residencia. Una finca que se conserva en la actualidad de grandes dimensiones, en la que se aúna la austeridad con el respeto a la naturaleza. Una casa para la familia, otra para el servicio y bosques, prados y caminos, finca singular que se debe conservar para las generaciones futuras.

Al igual que en Cuba, Ramón Pelayo, mantiene en su municipio el recuerdo de su etapa infantil de estudiante en Heras y manda construir en la localidad uno nuevo edificio para la docencia. También se encarga de arreglar la parroquia de Santa María de Cudeyo, Medio Cudeyo destaca su patronazgo en la construcción de la casa consistorial, el juzgado y el cuartel de la Guardia Civil, las escuelas de San Salvador, Santiago y Heras, el mercado de La Ventilla, el lavadero y la fuente de Hermosa.

y construye escuelas en Valdecilla, Orejo, Pedreña, Riaño, San Salvador, Mirones, Pontejos, Soto de la Marina, Miera y Elechas.

El listado de centros educativos se completa en las localidades de Santiago de Cudeyo, Setién, Navajeda, Barruelo, Mortera, Asón, Carriazo, Ogarrio, Piñeros, Puente Viesgo, Tresviso, Pesaguero, Lasones, Caloca, San Miguel de Luena, Bada, Castillo Predoso, San Martín de Quevedo, Bárcena de Cicero y Moncalián.

Sus esfuerzos económicos se centraron también en la colaboración en la construcción de la Ciudad Universitaria de Madrid, carreteras y puentes, en los Juegos Florales Hispanoamericanos, el abastecimiento de agua a la capital de España, entre otras obras.

En Cantabria sobresale por su labor de mecenazgo y patrocinio de la construcción de centros sanitarios, educativos y administrativos. Su nombre sin embargo está ligado al complejo hospitalario inaugurado en Santander en 1929, cuya construcción fue financiada desde 1926 por Ramón Pelayo. Se basa en un proyecto del arquitecto de la Diputación Provincial Gonzalo Bringas Vega, que se basó en el planteamiento de pabellones de los primeros ganadores del concurso convocado para su edificación en 1919, Eloy Martínez del Valle, Francisco Urcola y Deogracias Mariano Lastra.

La Casa de Salud Marqués de Valdecilla, que sustituyó al antiguo hospital de San Rafael, en Santander es una obra relevante y destacada en la biografía de Ramón Pelayo. Inaugurada en 1929, este centro médico fue puntero en su época y se llevó a cabo tras analizar el panorama médico europeo, aportando soluciones novedosas en su diseño y en la incorporación de la investigación médica a un hospital. En definitiva, un concepto totalmente válido en la actualidad.

Los biógrafos del Marqués de Valdecilla atestiguan que sus recursos económicos se emplearon también en la construcción del Palacio de la Magdalena y en la conclusión de las obras del Hotel Real.

Esta labor social hace que se le reconozcan en vida estas labores en favor de la colectividad.

El Ayuntamiento de Santander en 1911 le concede una calle.

La Diputación Provincial le otorga el título de Hijo Predilecto de la región en 1910.

La Universidad Central de Madrid le concede el título de Doctor Honoris Causa en 1927 por su ayuda a la realización de la ciudad para los universitarios.

El rey Alfonso XIII le concedió el título de Marqués de Valdecilla por Real Decreto de 14 de febrero de 1916.

Ramón Pelayo de la Torriente falleció el día 26 de marzo de 1932, sin dejar descendencia. El marquesado pasó a su sobrina, María Luisa Gómez y Pelayo, Zubeldia y de la Torriente, que recibió la autorización para esta denominación en 1935. Falleció en Madrid el 3 de abril de 1951.

La leyenda negra

Algunas personas quisieron tachar de «negrero» a Ramón Pelayo pero, según indica Francisco Revuelta en su libro, no fue cierto este apelativo. Al contrario, construyó casas para los trabajadores de sus explotaciones, las dotó de escuelas, instaló maquinaria para mejorar las condiciones de trabajo y construyó un ferrocarril para llevar el azúcar.

Esto de justificar las riquezas de los indianos con la práctica como negreros debía ser cosa habitual porque también el I Marqués de Comillas fue acusado de ello.

Cronología

24 de octubre de 1850, nace en Valdecilla.

27 de octubre de 1850, bautismo en la iglesia de Santa María de Cudeyo.

1864. Viaje a Cuba.

1867. Empieza su actividad laboral.

1869. Recorre la mitad de la isla de Cuba.

1870. Arrienda el ingenio Rosario y las tiendas Batey, en Aguacate, provincia de Matanzas.

1872. Adquiere en ingenio Rosario y compra maquinaria en Estados Unidos de América. Se le considera un hombre solvente.

1880. Abolida la esclavitud en Cuba. Ramón Pelayo es considerado como un perfecto caballero español universal.

1896. Acoge en sus fincas al ejército español de la Guerra de Cuba.

1898. Independencia de Cuba. Regreso a España.

1915-1917. Aumenta la producción de azúcar durante la I Guerra Mundial. Instala maquinaria, construye un ferrocarril. Aumenta la fortuna y regresa al final de la contienda a Valdecilla (Medio Cudeyo).

12 de octubre de 1910. Nombramiento de Hijo Predilecto de la región.

26 de octubre de 1911. El Ayuntamiento de Santander le concede una calle.

14 de octubre de 1916. Alfonso XIII le concede el título de Marqués de Valdecilla.

1923 fue nombrado Hijo Preclaro y Predilecto de Medio Cudeyo 1923. Comienzo de las obras de la Casa Salud Valdecilla.

1927. La Universidad Central de Madrid le concede el título de Doctor Honoris Causa. y en 1927 recibió el título de Grande de España

1929. Inauguración de la Casa Salud Valdecilla. 23 de marzo de

La otra anécdota  relatada por Antonio Antonio Madrazo en La Revista de Santander, ocurrió pocos meses antes de su fallecimiento cuando paseaba con unos amigos por su finca contempló uno de los robles plantados y les dijo que con su madera se construiría su ataúd. Así ocurrió.

1932. Fallece en La Cabaña, en su pueblo natal.

1935. María Luisa Gómez y Pelayo recibe el título de Marquesa de Valdecilla.

1951. Fallece la Marquesa de Valdecilla.